Practicar deporte, además de ser muy beneficioso para la salud, es un complemento social que une personas con objetivos comunes. Según el estudio de tendencias para 2016 de Fjord, los “micromomentos” tienen un protagonismo cada vez mayor, y es que, gracias a las aplicaciones, en este caso deportivas, interactuamos con otros usuarios compartiendo, por ejemplo, datos de nuestros entrenamientos y mejores marcas… Una manera de llevar a otro punto el deporte, haciéndolo más social y divertido.

La generalización en el uso de smartphones y wearables ha propiciado que las aplicaciones deportivas se hayan convertido en herramientas básicas a la hora de preparar entrenamientos, carreras o rutas ciclistas. Desde la posición en la que te encuentras (GPS), a la distancia que recorres, o los datos sobre rutas; hasta la medición de las calorías consumidas durante el esfuerzo. Todo es susceptible de cuantificarse  y de compartirse en las redes gracias a la cada vez mayor proliferación de apps destinadas al deporte.